22:51
| Author:
Ellery Hackett
Hay muchos tipos de monstruos en este mundo. Monstruos que no se muestran y causan problemas, monstruos que raptan niños, monstruos que devoran sueños, monstruos que chupan sangre y monstruos que siempre dicen mentiras.
Los monstruos mentirosos son una verdadera molestia, son más astutos que otros monstruos.
Posan como humanos aunque no tienen ningún entendimiento del corazón humano, comen aunque nunca experimentan hambre, estudian aunque no tienen intereses académicos, buscan amistad aunque no saben cómo amar.
Si fuera a encontrarme con tal monstruo, probablemente me comería; porque, realmente, soy ese monstruo.
18:44
| Author:
Ellery Hackett
Tres años ...
Todo se encubre, quebradizas palabras, todo se oculta detrás de tu cáscara maltratada. Al salir, sensible y nuevo, respiras la hiel y de nuevo volteas. Asustado y turbado juegas en la tierra, eres feliz sin limosnas ni mentiras, eres contento sin conocer a alguien. Puedes vivir sin muñecos ni entendimiento. Te alegras con la vista, no pides abrazos ni canciones.
En tu lugar preferido, al lado de un sillón comienzas a sonreír mientras miras el periódico. Quieres leer, quieres conocer lo que sucede afuera. Minutos pasan y al mediodía las palabras te escarnecen; no hablas, levantas tus ojos.
"Eres piel de segunda, sombra del trofeo". Inocente, sonríes y aceptas lo que te dicen: "algún día tendrás que caminar sin sostenerte de una pared, algún día tendrás que hablar sin dificultad, algún día no observaras la iniquidad; caminaras entre ella". Escuchas y luego vas a jugar, piensas en el cielo y en la piñata que harás para tu cumpleaños, la que nunca comenzaste.
El tiempo llego robandose tu risita y se marcho. No te importo, te sentaste a mirar. La luna te gusta pero no la puedes agarrar.
No mendigas paz, no suplicas ternura ni deseo, bebé abandonado.
23:55
| Author:
Ellery Hackett
Fernanda
Se mecaniza la vehemencia,
en los cristales el espectro se difumina.
Caja de conmiseración, abierta y desecha.
Negada a sellarse, muestra un órgano esparcido.
Su núcleo se sabe intratable, se encaja en huesos de hologramas y sordera,
se canjea en novedad desentendida.
Repudia con tus anillos atisbar lo que en una corteza se esconde,
Elude de tus manos consumir la ceguera más allá del confín.
Se padece el antojo,
se razona la evocación,
se juzga la inviabilidad.
Ósculo en la galerna, esbozado de su abertura,
que viaje hacia esta tez; sea confiado,
que aquí no ambicionamos un arrumaco infundio.
20:15
| Author:
Ellery Hackett
Tela de cielo
En el confín divisa el encuentro, pneuma, adoras la carencia del celaje al marcharse la albina lobreguez. Con postración admiras el espejo astral.
De vehemencia e inocencia la efimera tolvanera descubre el arqueado espectro de Artume.
Confesiones de la gota
Ana cubre su ilusión con algodón, escurre su sentimiento hacia abajo para ser pisoteado.
Suciedad en el colchón (humo de cigarro elevándose)
Tendido en las olas esponjosas, Cronos baila indiscriminadamente, círculos del antes mientras Ana recicla sus lagrimas y se marcha dejando su exhalación perforar el féretro del armazón.
17:24
| Author:
Ellery Hackett
Frappe de moca-cherry
La estatua me observa de reojo. Su porte, firmeza y decisión de permanecer inmóvil en aquel sitio me mantiene asustado, las cadenas rotas que sostiene en sus manos me amenazan.
Lo observo con atención, en cualquier momento romperá su estática y vendrá a azotarme. Malvado, rencoroso y abominable, lo seducirá el movimiento.
Entre el humo que se desprende del cigarro que aprieto en mis dedos se divisan pequeñas luces; rojas y azules, me dicen que algo inaceptable ha sucedido.
Directo al cubículo
Apunta, esa es la dirección que debes seguir, voltea tu cabeza, pues, puedes ser embestido. Es el caos del monopolio, libre con cadenas a tu espalda eres arrastrado entre los peces que siguen la corriente del desierto.
Acarícialo con papel y liquido, una hora es suficiente para tomarlo en serio, extirpa las vidas del órgano. Deséchalo sin mirar, insignificante, se dará cuenta de haber conseguido carne fría y barata, como debe de ser, sin precio alguno.
Actúalo, no lo pienses, es la naturaleza del maniquí. Vende los ojos, vende el crecimiento, desperdiciaran las vidas.
Transforma a la cortesana
Estilízate, cámbialo de color, modifica el tamaño, extiende el grosor, alarga las cortinas, siempre podrás mirar igual.
23:57
| Author:
Ellery Hackett
Decisiones
Te observo, tus ojos saltones se mantienen fijos sobre una lata de jugo de manzana. No puedo contener mis deseos, tengo que ir por algo de comer.
Cuando regreso aun sigues mirando la lata, ¿qué tiene la lata? ¿Es su textura? ¿Su color? ¿La frialdad de un metal muerto? No entiendo, tú sigues entretenido con este pedazo de basura. Así que ahora me siento a unos metros de distancia y te observo de la misma manera incansable, interesado, intrigado.
Veo que la tomas en tu mano fragil y suave. Después la mueves de un lugar a otro, no puedes soltarla; tienes dominio sobre ella, eres su dios y ahora ella te obedece, tu voluntad se realizara no importa que pase a tu alrededor, esa lata será tu esclava y nada podrá cambiarlo. Serás quien decida su destino, si ella se transforma en algo mas o morirá aplastada y desangrando los restos del néctar en un bote de basura.
Eres pequeño, pero eres Dios.
Doy un mordisco al pedazo de pan que tome de la bolsa café que trajeron de la panadería, pero no puedo dejar de mirarte. Tengo miedo de lo que pasara después, aun tienes esa mirada psicótica sobre tu posesión.
No creo que quieras dejarla ir, ella te hace importante, necesario y poderoso pero, ahora no sabes que hacer con ella. Por más que lo piensas decides dejarla ahí, como estaba en un principio. Ahora, ella necesita a alguien que decida su destino, o puede esperar ahí, inerte y solitaria hasta que pasen los años y su cuerpo comience a deteriorarse por el tiempo.
No te importa, eres Dios y nada de eso importa.
Tres noches atrás me encontraba parado tras mi ventana observando la lluvia caer sobre el techo de los autos estacionados en el patio, me encontraba solo y no prendía ni un solo foco en esta casa, por lo que solo me iluminaba la luz de la luna -que poco podía en aquel momento- y tranquilamente opte por tomar de mi bolsillo una cajetilla de cigarrillos, tome mi encendedor, prendí el envoltorio de tabaco con un suspiro y me perdí en mis pensamientos. No tengo idea alguna de que recorrió mi cabeza aquella noche, tantas situaciones que he vivido, pero esa noche lo importante era que me encontraba fumando, una gran cantidad de noches acompañado de este mortífero amigo, buenos y malos momentos. Así que tome un bolígrafo junto con una hoja arrugada y vieja que guardaba en uno de los cajones de mi escritorio y después de cinco minutos había terminado algo corto y tonto..
En esta noche lluviosa siento tu calidez,
sosteniendo aun el fuego en mis manos para prender nuestra intimidad
veo caminar en el viento tu perfume con rapidez.
Entre mis dedos tu albina anatomía acaricio,
acorralarte entre mis labios con un suspiro es mi vicio,
mientras lento nos consumimos,
yo tu cuerpo, tu mi vida,
aun no encuentro una razón para nuestra partida.
Déjame quererte, permíteme adorarte,
aunque en siete minutos te desvanecerás
en mis entrañas tú permanecerás,
me acompañas en la soledad, en alegrías y tristezas.
Así en esta noche de agua y frío,
permíteme decirte en un estribillo
cuanto te quiero, mi amado cigarrillo.