22:21 | Author: Ellery Hackett
Cerebro

Horas y horas sentado, había visto demasiado de las luciérnagas, unas tan bellas y otras tan burlonas. Ninguna como aquella molesta piel deslucida, triste y agonizante por un pedazo de mi víscera. Fastidiosa y vieja tuve que despreciarla.

Quince minutos, bella sonrisa, dulce y pérdida la sedujo mi mandato hasta tenerla a mi lado. Buscaba una caricia falsificada, un cuento sin trama, una historia sin protagonistas, deseaba pintar su propio paisaje en las hojas.

Veinte minutos. Escaleras, pasillos, agua, luces, espejos, puertas. Besos indulgentes, nuevas caricias sin tacto.

Una hora. La risa, nuevos rostros, mejores opciones.

Dos horas. Cuatro ojos, misma sangre, diferente visión, perfume impregnado.


—No puedo comerme las ganas. Hazlo antes de que te obligue.
—¿Qué es esto? ¿Locura tan temprana? ¿Es la música?
—Ay, ¡por Dios! Ya sabes que no es así.
—Deja, nuevo vomito cerebral.
—¡Que no! Eres demasiado desesperante.
—Bla, bla, bla.
—No puedes.
—Bueno, ¡ya!, no puedo creerlo.
—Créelo, con un coño, y créelo bien.
—Ahora resulta.
—Oh, que la chingada, te lo estoy diciendo. Bueno, te lo dices.

Música, música, música, música. Ojos azules.

—Mira, lo podemos hacer.
—¿Qué cosa?
—¡No me jodas!
—De verdad, necesito dejar de fumar.
—Ni que lo digas.
—Que me lleva. ¿Nunca has escuchado la palabra “silencio”?
—Si, por eso mismo te lo digo.

Pregunta, pregunta, pregunta, pregunta. Sonrisas.

—Dos
—Ah, no puede ser, de verdad.
—Míralas, ¿verdad que es ideal?
—Algo me dice que si.
—Yo te digo que si.
—Yo me digo que si.
—Exacto.
—¿Para que?
—Hace tiempo, demasiado tiempo que te escondes.
—Asunto nuestro.
—Es desgastante hacer esto.
—Si, yo me puedo encargar; dejame hacerlo. Lo haria por ti,¿por quien mas?

Dolor de cabeza, dolor de cabeza, dolor de cabeza, dolor de cabeza. Ansiedades reprimidas.

—¿Ya?
—Es tonto.
—Entonces, acabemos.
—Tonterías.
—Mira, tú lo sabes, vamos a seguir así.
—Por lo mismo, es tonto.
—Decídete.
—No hay tiempo.
—Hazlo.
—Con una jodedera, entiende.
—Terco, sientelo.

Ideas, ideas, ideas, ideas. Viaje de regreso.

—Me largo.
—Nos.
—Tu primero.
—¿Si?
—No.
—Jajaja.
—Maldito.
—Martillo es la solución entonces.
—Cállate.
—Sábado, será.
—Si, sábado.
—¿Cambio de opinión?
—Nunca la hubo.

Despedida, despedida, despedida, despedida. Camino.

—¿Ves?
—Ya, cállate.
—Pero lo sabes
—Que te calles.
—Yo me he hecho cargo.
—Y salió mal.
—Previniste.
—Perdí.
—¿Hay mas aberturas?
—Impulsos, impulsos.
—Fui yo.
—Yo fui.
—Mira nada mas.
—Que te calles, sábado, sabadito veremos que haremos.
—Nuevo rostro, mejor actitud, mejor platillo.
—Que te calles.
—Somos tan identicos, cuanta ternura.



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21:44 | Author: Ellery Hackett

Huellas delatoras


Camine entre las luces, aun de día, camine poco pero placentero. Observe los vasos moverse a mis espaldas, delante de mi, caminando a mi lado.

—¿Cómo estas? —me dijo una botella de vino.
—Aburrido —le dije, mirando a las servilletas.
—Ahora mismo mando a traer algo —dijo, apretando mi hombro.
—No hay necesidad, solamente vengo a ver un poco lo que hacen ahora —replique.

Me senté un rato sobre el sofá. Mirando de vez en cuando entre las cortinas que se abrían al pasar los colibríes, podía admirar diversos pares de servilletas, ¡de diferentes colores! ¡Para todos los gustos!

Mande a pedir un trago, lo disfrute. La tarde estaba desnudándose entre los festejos, los rostros pintados, las banderas ondeándose. Pasada una hora y media, tome mi chamarra y me dispuse a marchar.

—¡Omar!, ¡hey!, ¡Omar!
—Ah, eres tú, China.
—Espérame, ahorita bajo.

Por algunos minutos observe los relojes, los destapadores, las camisetas, las estampas, todo aquello detrás de una vitrina.

—¿Ya te vas?
—Si, solo venia de pasada, quería mirar lo que estaban haciendo. Hace tiempo que no vengo —dije, tomándola por los hombros.

Salí de la caja. Camine y camine de nuevo. Luces; aire, pedazos de río, muñecas. Entre a una dulcería. ¡Bastaba más!, no podía quedarme parado, tome asiento cuando de repente un fantasma se apareció y me extendió los brazos.

Platicamos sobre el minotauro, víboras, Perseo y prosas. Hacia tiempo, ya bastante tiempo que no podía esforzarme para seguir su ritmo e igualar sus letras, su verbo, los cabellos falsos.

—Me voy —dijo, dándome por fin el abrazo.
—Adiós, me alegraste el día —le agradecí.
—Me la pase bien contigo, platiquemos otro día ¿si? —menciono, caminando hacia el túnel.
—Claro, siempre y cuando no anochezca.

17:24 | Author: Ellery Hackett
Diario de seis horas en la noche
Prometeme que no te vas a enojar si te cuento algo...

2 de julio, 2009
Dime y lo olvidaré, enséñame y lo recordaré, involúcrame y lo aprenderé. (Benjamin Franklin)

8:30 p.m.
Acompañaba a tres conocidas, edecanes que me invitaron a festejar a una amiga despues de su trabajo de aquel dia, estábamos en el hogar de la cumpleañera. La futura celebrada fumaba cristal; mientras lo hacia, un celular comenzó sonar, la llamada fue contestada para avisar que la cumpleañera fumadora seria festejada con una fiesta sorpresa en el hogar de otras dos conocidas, otras edecanes que de su trabajo pueden obtener lo suficiente para pagar una renta de quinientos dólares mensuales, comprar droga, meterse en problemas y sobornar a cuanto policía se le ponga en frente –no siempre con dinero–.

9:07 p.m.
Fuimos al centro de la ciudad para encontrarnos con otra conocida.

9:23 p.m.
Nos detuvimos en un Oxxo para comprar cigarros y cerveza.

9:30 p.m.
Llegamos al lugar donde seria la celebración, una persona de sexo masculino que jamás había visto en mi vida me miraba con ojos de indiferencia al momento en que entre seguido de las cuatro muchachas. Al entrar, pude observar tres rostros conocidos, las féminas no habian cambiado en lo absoluto, a pesar de que las conocí en su sitio de trabajo seguian siendo las mismas afuera, el mismo cascaron, la misma fragilidad, la misma ignorancia.

9: 45 p.m.
Cinco de las mujeres discuten por la presencia de otra mujer a espaldas de ella.

10:00 p.m.

Mariana, una de las dos muchachas que viven en aquella casa me invito a tomar un cigarro. Pasados algunos minutos llego su novio, un vendedor de droga, junto con los invitados faltantes. A simple vista pense que algunos ya estaban ebrios o drogados, primera impresion, pero no era asi.

10:17 p.m.
Lesly encargaba sesenta dólares de cocaína.

10:45
La pareja de Mariana llegaba con la cocaína; Lesly, Iveth, Mariana y yo subimos a uno de los cuartos, la puerta es cerrada mientras Lesly desata la pequeña bolsa que contiene la droga, mi credencial extranjera es usada para cortar en líneas el preciado polvo, tome un poco en mi dedo y lo probé con mi boca, tenia sabor a plátano y no logro entumir mi lengua. Droga barata y rebajada de más, no era algo que debía probar pero lo hice.

10:48 p.m.
Probaba la cocaína, mientras lo hacia, Mariana me invitaba a una fiesta que se llevara en Rosarito dentro de dos días, una cantidad mayor de lo que Lesly e Iveth probaron estaba dentro de mi cuerpo, ¿razón? La mas estupida, no hay razón. Los cambios en mi comportamiento fueron nulos, todo seguía igual.

11:13 p.m
Bajamos a la sala, la música y el alcohol ya había ambientado a los presentes, tome asiento en un sofá y me dedique a ver a las personas bailando, Mariana prácticamente tenia sexo con ropa, Lesly comenzaba a bailar con Regina –la segunda inquilina de la casa–.

12: 14
Llego el novio de Karen, inmediatamente subieron a uno de los cuartos esquivando los albures de varios de los presentes, quince minutos después bajaron; ella un poco desarreglada y su pareja seguía igual.

12:26
Regina se quejaba de su novio –menor de edad – quien tuvo que ingresar a un centro de rehabilitación y ella ser demandada por secuestro.

Las siguientes horas fueron simplemente lo mismo, no había nada más que ver en aquel festejo. Vivir unas horas dentro de aquel ambiente y las acciones sin sentido, entre aquellos cuerpos sin mente ni órganos que pretendían amarse, ver tantas sonrisas pintadas, captar la falta de conciencia, el experimentar y ser parte de todo aquello debía morir ahí.

Fue suficiente, tenia que regresar a mi mundo natal, llame a un amigo para que fuera y me llevara a mi hogar.

Avise a mis conocidas sobre mi partida, me dijeron que debería quedarme, pero estaba hastiado, al no poder convencerme me acompañaron a la salida, el taxi que maneja mi amigo ya estaba afuera, Lesly me pidió el numero de mi conocido para llamarlo después; cuando iba a dárselo la llamaron.

Me despedí de ella mientras la festejada seguía caminando conmigo hacia la puerta de salida, repentinamente me hizo una pregunta.

–Eres mi amigo ¿verdad, Omar? –dijo abrazada de mi
–Claro que si, china –le respondi frotando su cabeza.
–¿No te enojas porque fume cristal?
–No, yo probe cocaína, estamos igual.
–Yo sabia que tú me comprenderías, eras el último que faltaba de abrazarme por mi cumpleaños de las personas que me importan –decia, apretandome al mismo tiempo.

Me despedi de ella tambien, me pidio un beso de despedida, la abraze nuevamente.

–Me lo cuidas –dijo ella detrás de las rejas de la casa al amigo taxista.

Partimos finalmente hacia mi hogar, las platicas comunes de las experiencias que vivimos Alex y yo surgieron como de costumbre.

Me senti triste por aquella amiga que comienza a ser rodeada y manipulada por ese estilo de vida, me senti alegre por ser yo mismo.


No pensemos en psicología, psicoanálisis, Freud, Fromm y demás conocimientos que puedo adquirir en una escuela, la vida practica y los sentimientos humanos pueden ir mucho mas allá de todo aquello, decirlo es fácil pero yo comprendí esto en veinte años de caídas y levantones al lado de mis padres, el estar creciendo rodeado de toda clase de personas, el tener todo tipo de experiencias como guía. Vivir una situación sin experiencia previa puede ser peligroso; estancarse en ella lo es aun mas, aprender de esto es difícil.

A veces no hay tiempo de pensar, a veces tenemos que actuar sin remordimientos y sin visualizar consecuencias, a veces tenemos que convertirnos en un agresor que golpea y victimiza para defenderse.

A veces no queremos pensar, a veces no queremos sentir ni mirar, a veces una persona es definida por su abrazo; a veces el abrazo puede definir a la persona que lo recibe.
20:37 | Author: Ellery Hackett
ELIMINADO POR ESTUPIDO
22:26 | Author: Ellery Hackett
Malagueña Salerosa

Que bonitos ojos tienes


debajo de esas dos cejas,


debajo de esas dos cejas


que bonitos ojos tienes.



–"Yo solamente soy tu puta", es lo que le dije.
–No solamente a ustedes les pasa, a nosotros también. Algunas veces nos toman como dinero.

El tema me tiene harto, si, pero tratarlo cuando de verdad se necesita de un poco de inteligencia sobre los sentimientos es difícil en muchas ocasiones y, por lo tanto, vale la pena. No me permití extenderme, no era necesario cuando no conozco aun la verdadera situación que vive con cierto fulano; así que me dedique a opinar deduciendo de lo poco que me ha contado, de hecho, también he optado por el silencio en algunas ocasiones donde al contarme sus vivencias yo expondría una desaprobación hacia ella.

Era media noche cuando Alejandra y yo nos encontrabamos en un café-bar disfrutando de las canciones “viejas” que interpretaban aquellas personas a cambio de una módica propina, el alcohol no era suficiente para satisfacer la inspiración que me otorgaron los sillones maduros y las paredes con pintura opacada por el paso del tiempo; agregándose a esto se podían observar las calles vacías solo acompañadas por el frío que se colaba entre las ventanas igual de achacosas. El lugar era perfecto para mí.

Los tragos comenzaron a visitar agresivamente mis conexiones neuronales, los clavos que empezaban a saltar de mi bota derecha hacia la planta de mi pie eran una molestia desmesurada. Pasaron los minutos entre las canciones, después de pedir la cuenta salimos del lugar ya algo borrachos y tomados de la mano, aquello para nada era una situación cariñosa, era una situación simplemente normal.

No conté las cuadras que recorrimos, caminar de puntita con el pie atacado por los afilados metales era tan fastidioso como soportarlos clavándose en mi piel. Pasamos entre varias personas de “llamativa” imagen, para mi no era algo fuera de lo común y al parecer tampoco para ella, pero otros conocidos no vacilaran en señalarlos.

Cruzamos la calle, el peligro comenzaba a olerse desde varias cuadras abajo y mis ojos ya afectados por el astigmatismo y la cerveza no eran lo suficientemente hábiles para detectar alguna anomalía cercana a mis alrededores, era de nuevo guiado por la ceguera.

Entre faldas cortas, bolsas llenas con lubricantes y abundante maquillaje nos detuvimos frente a una pared terrosa que mostraba a sus pies unas escaleras de concreto que nos guiaron hacia un pequeño inframundo donde la música de The Beatles, olor a marihuana y un ambiente familiar que hacia mucho que no sentía eran un espectaculo reconfortante, estábamos en Zacazonapan, un bar donde con toda libertad acuden personas para retirarse de la clasica figuracion de un antro, cafe y bares casi exclusivamente para hombres, “ponerse grifos” o bien “pericos”, y si no encuentras algo para tu gusto puedes optar por un hielo.

Platicando sobre el lugar anterior, el ambiente y situaciones que se dan en el Zaca llego un sujeto preguntando si queriamos un "gallo", habia olvidado lo que significa en terminos coloquiales de aquellos rumbos, decidi no experimentar, despues ella me recordo que se referia a un "churro de mota". Luego de aquello, un vaso con tequila llego imponente frente a mi, el sujeto que atiende menciono que en treinta minutos cerrarían, Alejandra me dijo que tomaría la mitad de aquel tequila si primero lo hacia yo, así que tome dos limones y extraje el juego hacia mi boca para después sorber aquel prodigioso liquido dorado, ella opto por mezclar lo sobrante con un poco de cerveza, no era una buena combinación, al momento de tomarlo se levanto y fue al baño, lo demás es historia.

Después de escuchar algunas canciones de The Doors salimos del bar aun mas borrachos y tomados por la espalda, avanzamos tambaleándonos entre mujeres despampanantes que con una fraudulenta lujuria miraban a los transeúntes. El hambre se hizo presente, la razón se me estaba escapando y no dude mucho en comer en un puesto ambulante, ella pidió algo para “llevar” y sin tener nada de mi gusto preferí acudir a otro puesto donde otro sujeto con guitarra en mano cantaba junto con los clientes, me adicione a esto, lo estaba disfrutando, eran aquellas actitudes “prohibidas”, malvistas por la mayor parte de la sociedad las que me hacían liberarme de las mascaras de la vida diaria, el deseo de nuevos retratos para observar y formar parte. Después de comer algo y de maltratar aun mas mi enferma garganta la mire un poco, mi voz ya entorpecida era algo que no escuchaba hacia algunos meses.

–Te voy a confesar algo –le dije mirándola-, ¿te dije que me gustaban los labios en una mujer?
–Si –me dijo ella de inmediato-.
–Los tuyos me gustan.
–¿Si? –dijo acercándose mucho a mi boca-, esta bien.

Dicho aquello, bajo su cabeza y comenzó a reírse, yo también me reí de lo sucedido, esperaba aquella reacción de su parte y se lo hice saber, después menciono algo que no pude comprender y volvió a acercarse, esta vez consumo completamente la aproximación con sus labios. Probablemente no fue algo que debió suceder, era seguro que el alcohol si tuvo efecto en los dos.

Después de acompañarla hasta el lugar donde pasaría la noche nos despedimos, tome rumbo hacia mi querido hogar mientras en el camino recibí un mensaje de ella, le conteste diciéndole que había pasado una buena noche con su compañía. Terminada mi noche acompañado de la malagueña salerosa; todo el camino estuve atado y con miedo, no podía pensar en otra cosa: ¿cómo demonios podria dormir con tan fuertes mareos?, es lo malo de las borracheras.

Foto: Fer. Y lo tengo que decir, esos ojos tuyos me cautivan, ¿si, y que?
0:11 | Author: Ellery Hackett
12:16 a.m.

Una noche lluviosa, una copa de vino blanco y un buen puro. No pido más en esta habitación.

Feliz cumpleaños a mi.
Experiencias musicales
16:43 | Author: Ellery Hackett
El año pasado se hablo mucho en la universidad sobre filosofía. El racionalismo, nos indica que ya hemos experimentado diversas cosas, que nuestras "vivencias" actuales solo son recuerdos de nuestra alma. Pero, joder, vivir (casi) lo mismo dos veces en tu vida, es demasiado. Y no me será extraño que suceda (o sucediera) tres veces.

El domingo pasado me encontraba acompañado de mi ex-pareja en Plaza Mundo Divertido, ya hacia algunas semanas que los dos teníamos deseos de ver la película “Crepúsculo”. Por lo regular, siempre pienso que las películas basadas en libros resultan ser malas, y aquel día no fue la excepción.

Todo resulto hasta cierto momento "normal", nuestros encuentros eran tranquilos y divertidos, las risas y las palabras sin sentido eran un exquisito manjar que devorábamos hasta el anochecer. Después solíamos dirigirnos a cualquier lugar para despertar al día siguiente agotados y con resaca. Las citas de veinticuatro horas eran bastante disfrutables. Pero aquella tarde en un pestañear se acabo todo temprano.

Al lado de una fuente, casi saliendo de la plaza, estaban unas bocinas que dejaban escuchar una canción de Fey. Algunas personas estaban paradas afuera de una tienda de ropa, promocionando sus productos para cubrir las imperfecciones de la sociedad, las telas que usamos todos los días provocan demasiado morbo en ciertos individuos, otros mas se obsesionan por vestir las ultimas prendas que han salido al mercado para así hacer notar su perfecto gusto o su elevada clase social.

-Creo que hasta aquí llegamos –me dijo ella tomándome de las costillas.
-¿Por qué lo dices? –dije extrañado por lo que acababa de escuchar.
-Lo que pasa, es que, no se.
-No estas segura ¿verdad?
-Si, pero fíjate, es solamente diversión la de nosotros, no hay nada mas, y no quiero seguir así.

La canción avanzaba mientras cruzábamos miradas de vez en cuando, era bastante incomodo estar platicando entre tanta gente. Aquello, sin duda, parecía una telenovela, lo único que faltaba era que alguno de los dos derramara la primera lágrima para comenzar un drama de sentimentalismo.


-Y ¿qué quieres? Sabes que no se puede ir más allá, lo que pasa es que no hay un sentimiento que nos diga que debamos ser algo más que amigos, muy buenos amigos.
-Si, eso es lo que pasa, y como todo lo que pasa...ya sabes, es sin sentimiento, pues como que no –decía haciendo un gesto de desaprobación.
-Siempre lo teníamos en mente, pero fueron buenos los momentos ¿no? –dije burlesco para romper la escena barata.
-Jaja, si, fueron buenos, pero ya hay que buscar algo bien ¿no crees?
-Me da flojera buscar, cuando me tope por casualidad con algo bien, pues, que así sea.
-Órale, esta bien –menciono con una risita.

Ya comenzaba a oscurecer, las luces de los faros cercanos me atemorizaban, comencé a confundirlos con personas, como en aquellas caricaturas que solían mostrar en la televisión, donde cada que surgía una idea nueva un foco se prendía arriba de la cabeza del pensador. Después de escuchar dos canciones más en las bocinas, comenzó a resonar una de Café Tacuba titulada: “Esa noche”.


-Bueno, yo creo que ya nos vamos ¿o quieres ir por una cerveza?
-Na, ya hay que dejar el alcohol también, los dos estamos engordando.
-Bueno, cuando necesites algo me avisas, ya sabes.
-Fue en doble sentido ¿verdad? Jaja, mendigo –se mordió un poco los labios.
-El que hambre tiene, en pan piensa –levante las cejas al momento.
-¡Ay!, ya vámonos mejor, no caigamos en la tentación otra vez –exhalo un poco para después mostrar sus dientes en una ligera sonrisa.

Después de dar por cerrado el tema comenzaron algunos segundos de silencio, iniciamos nuestra caminata para salir de la plaza, entretanto yo escuchaba la letra de la canción:

Tu regreso había esperado
más te veía muy feliz
en los brazos de tu amada
te olvidaste tú de mí.
Más ahora que recuerdas
a mis brazos vuelve ya
seré por siempre tu amante
tu novia: la soledad.

Me reí un poco en mi mente, no siempre se tiene música de fondo, y cuando la hay no es la adecuada. ¡Un momento! ¿Será? ¿Me están espiando? Volteé hacia mis lados y también a mis espaldas para asegurarme que nadie nos seguía. Temí que estuviera adentro de un reality show. Cada día estoy más paranoico.

Al llegar al estacionamiento nos despedimos, ella tomo un taxi, y yo, parado sobre una línea amarilla en el piso me sentí aburrido y un tanto decaido. Después de pensar por algunos minutos, tome mi celular y busque entre mis contactos. Mire su nombre.

Realice la llamada...

-¿Qué onda?
-¿Cómo esta el bar hoy?
-Esta calmado. Tu amiga, Jessica, pregunto por que ya no vienes.
-Llego en quince minutos, nada más reserva una mesa y una cerveza, nada de vasitos porque no me gustan. Y no le digas a nadie que voy a ir.
-Órale pues, dice el gerente que ya te extraña.
-Que se chingue, no soy gay.
-Juajua, sale pues, aquí te esperamos.

Respire profundamente, pensé en esa noche tan parecida a esta, un viernes tan guango que aquella tonada probablemente hubiera jugado un buen papel, pero esta noche en domingo ¡SE LA PELO!

Así que tome un taxi y fui a mi bar favorito, ¡es hora de regresar a ustedes, queridas andadas!
Sabado ocioso
0:17 | Author: Ellery Hackett
11:54 AM

Me encuentro pensando en aquel cuadro que sucedido aproximadamente a las seis de la mañana.

Ayer, mi padre trajo a casa una gata, sus rayas negras le dan la imagen de un pequeño tigre de bengala.

Es muy agresiva, no gusta socializar con sus siete compañeros, por lo cual siempre busca un rincón donde echarse a dormir o un camino solitario en el patio para pasearse, se cree diferente a los demas. Pero hoy su recorrido le regalo dos heridas en su pata trasera izquierda, pues, al intentar adentrarse al patio delantero, mi perro -un rottweiler- la detecto y fue tras ella logrando lastimarla. Afortunadamente escuche a tiempo su aullido de dolor, pidiendo auxilio temerosa por su vida.

Logre sostener al perro para que la gata huyera, pero le costara unos días recuperarse, la curiosidad casi mato al gato.

¿Pero que estoy pensando? Esto es síntoma de un derrame cerebral, pero hoy no hay nada que hacer, tal vez deba tomar un videojuego y perderme un rato en la televisión tratando de manejar un mundo virtual, así como quiero manejar el mundo real a mi antojo, pero como es imposible, me conformare con los juegos.

Ah, ¡demonios! Tengo el Play Station, pero ¿en donde esta el maldito cable? No puedo conectarlo al televisor, estupido cable.

Llevo veinte minutos buscando aquel jodido pedazo de hule, creo que jamás lo encontrare aquí, ya he buscado en toda mi habitación, inclusive en el librero. Que tontería buscar en el techo.

¡Ya se! Iré al sobreruedas, aun queda tiempo y ahí siempre encuentro estas cosas, además me hará bien caminar un poco, pero quiero evitar cualquier contacto humano, hoy no amanecí de buen humor como para siquiera mirar a una persona a los ojos, pero si me quedo aquí moriré en una laguna de mi propio vomito cerebral, no puedo dejar que eso pase, necesito dejar de pensar en cualquier cosa, el videojuego es la solución.

Agarro mi cartera y reviso el dinero disponible. Quinientos pesos es demasiado, no gastare mas de cien.

Pero tal vez se cruce un buen vendedor de licor en mi camino, entonces necesitare mas dinero para comprar una botella de Jack Daniel’s.

Salgo de mi casa en dirección al mercado, todo parece tranquilo, el sol me molesta pero podré soportarlo, aun tengo un poco de cansancio por lo sucedido dos días atrás, pero puedo caminar todavía la larga distancia que me espera impaciente gracias al tiempo. Mientras camino me encuentro varios rostros conocidos, pero ninguno de ellos me saluda, ni yo los saludo. Así es mejor, no quiero hablar en estos momentos, ya es suficiente con tan solo mirar sus rostros llenos de expresiones fingidas, no expresan lo que piensan, lo que sienten solo se ve reflejado en la nada de sus actos.

Después de diez minutos estoy a punto de entrar en una cueva toxica, llena de arañas, algunas de ellas cargan consigo a sus crías, pequeñas arañitas que aprenderán de su madre lo mas básico para sobrevivir como todo buen arácnido, y después, dejaran a su madre para formar su propia telaraña y atrapar moscas, pues es lo único que aprendieron a atrapar. Después vendrá una nueva generación de insectos a los cuales deberá enseñar a tejer y comer mosquitas.

Quince minutos rondando entre tantos caminos, pero aun no encuentro ningún puesto donde se venda por lo menos un par de pilas, poco a poco pierdo las esperanzas de encontrar el dichoso cable.

Es cierto, aun no reviso las calles que están cruzando aquel canal, seguramente podré encontrar algo ahí.

Me doy media vuelta y de nuevo inicio mi trayectoria subiendo una loma donde se encuentran todavía algunos puestos, la gente es abundante, pero no hacen nada mas que mirarse unos a otros tratando de encontrar algo que comprar entre las rocas. Me entretengo observando mi propia sombra, sintiendo como el viento empuja mi cara y revuelve mis cabellos tapando mis ojos.

Mientras miro los hombros de aquella deforme negrura, una mano se interpone.

-Túmbate con todo lo que traigas –me dice un adolescente de aproximadamente trece años mientras sostiene una navaja en su diestra.

Lo miro por algunos momentos. Esta nervioso, tímido, probablemente es la primera vez que asalta a alguien, su brazo extendido completamente delata que sus camaradas aun no le han enseñado correctamente como acercarse a alguien y despojarlo de sus pertenencias, además, entre tanta gente, que de todos modos no harán nada. Yo crecí entre esos, los “malandros” del Florido, aprendí a defenderme como toda su manada, aprendí a quitarle el bolso de las manos a las personas que no se defienden, y ahora, se que este muchacho tiene miedo de hacerlo.

-¿Qué vas a hacer si no lo hago? –un poco solemne le respondo.

No emite palabra alguna, me mira fingiendo rudeza pero ya olí su miedo. Con la mayor rapidez en mi persona sujeto su brazo mientras atino en asestarle un puntapié detrás de su rodilla, ahora uso mi brazo derecho y con un golpe en la nariz termino por someter al pequeño bandido, que, como si pidiera perdón tira el arma. Pero no he terminado, así que sujetándolo logro tirarlo al piso y mantenerlo ahí, con mi pie empujo la navaja hacia mi, la tomo rápidamente. Le he hecho un favor, tendrá una nueva nariz.

-Ama, lo va a matar –dice un niño a su madre mientras los dos observan atentos.

-No hijo.

Deberías matar a tu madre mocoso, finalmente es ella la que permite que tu de grande seas igual a esta arañita. Tal vez cuando tú tengas trece podrás evolucionar a algo más, si te das prisa.

Las personas permanecen en circulo, mirando, quieren algo de que hablar, desean una telenovela en vivo, corta y con final trágico, están cansadas de las series de Televisa.

Mis ojos buscan desesperadamente ver el carmín de su sangre, mi nariz aspira profundamente, mis labios se separan como si estuvieran presentando ante el publico los colmillos de mi perro que aquella misma mañana intento asesinar a la pobre felina.

El deseo de ver un orificio en su cuello se vuelve tan intenso que siento los colmillos crecer de mis encías, dispuestos a probar el liquido que tarde o temprano será renovado dentro de el mismo, o terminara por secarse en las entrañas de algún cementerio. Comprendo entonces lo que sintió el can cuando ataco a la gata, ese sentimiento de superioridad que yo mismo le he negado. Pero ellos a mi no me han negado nada, yo tengo el poder de decidir si vive o muere.

¡Ahí vienen aquellos!

Giro mi cabeza, a mi izquierda vienen tres de esas cosas, corriendo para ayudar a uno mas de su especie, lejos, pero no tardaran en llegar. Mas arañas dispuestas a matarme, empuñan tubos metálicos y dos de ellos sostienen un cuchillo de cocina.

Si corro no llegare lejos, tengo que dejar de fumar.

Mi superhéroe llega de repente, de la nada, Batman en su batimovil sale de una calle cercana, esta a mi derecha. Un golpe de suerte nunca se desprecia, pero no terminaría así.

Si no quieres problemas, PENDEJO, no andes haciendo chingaderas.
Si, debo hacerlo, el arruino mi búsqueda, tiene que pagar, parcialmente, pero algo sera.

Empuño la navaja con fuerza y hago una cortada en la mano que sostuvo antes que yo este objeto, una cicatriz le recordara que esto sucedió en verdad, no fue un sueño, me aproveche de su propio miedo.

Corro a mi salvador dando las gracias por no tener que soportar mas a esta gente, nadie intenta detenerme, soy libre. Lo alcanzo, acomodo un poco mi cabello y me subo al batimovil, al parecer no alcanzo a ver nada.

-¿A dónde va compa?
- Al huracán
-Los cholillos se andan peleando ¿verdad?
-¿Sabe en donde puedo conseguir un cable para Play Station?
El pastel de cumpleaños.
23:19 | Author: Ellery Hackett
Hoy recibí un mensaje de texto a mi celular, una amiga que me recuerda el cumpleaños de “un viejo amor”, una aventura de poco mas de dos meses que termino un viernes por la noche después de una cena silenciosa y pensativa.

-Entonces si me estabas utilizando -decía ella volteando su cabeza para no hacer contacto visual.

-Si así fue, entonces tú me utilizaste a mi también.

Después de unos cuantos minutos de caminar juntos ella se detuvo, no trate de explicarle con palabras bonitas que no malinterpretara lo sucedido. Pensé por algunos instantes que seria mejor que lo hiciera, pero le recordé lo que habíamos acordado, no con palabras, pero si con la diferencia de nuestras vidas, los dos comprendíamos que solamente nuestros cuerpos podían intimar con toda libertad.

Luego de intercambiar nuestras miradas por algunos minutos una pequeña risa salió de ella, casi sin darme cuenta ella comenzó a caminar nuevamente, veloz y cabizbaja recorría la banqueta de la ciudad, la mire por algunos momentos mientras de mi bolsillo tomaba un cigarrillo que a pesar de mi estado de salud no me importo prenderlo y dañar aun mas mi garganta. No iría tras ella, eligió caminar sola con el frío, pero mi naturaleza insistente me traiciono mientras el sonido de los autos en las carreteras taladraba mis oídos.

Avance rápidamente entre la gente, no me detuve ni siquiera al ver la luz del semáforo puesta en verde una cuadra mas adelante, después de cruzar la calle logre transitar a su lado, a sabiendas de que todo seria en vano le pregunte una y otra vez el motivo de su huida, no menciono nada. Siendo así opte por detenerme, ella también lo hizo, me despedí y continúe mi recorrido.

Mientras recordaba aquella escena me encontraba ya subiendo las escaleras en dirección a su lugar de trabajo, escuche su voz intercambiando palabras con su jefe, había llegado tarde a laborar nuevamente, creí que no la encontraría al momento de mi visita, así que hice una llamada al celular de su amiga y le pedí que bajara por el pastel de cumpleaños que algunas semanas atrás le prometí, pero mi mala memoria nunca me aviso el día correcto para hacerlo. Su fiel amiga me sugirió que entrara a felicitarla, pero yo preferí no hacerlo, luego hablaría con ella.

Después de entregar el pastel me despedí de ella, mientras bajaba me di cuenta que aquella noche había terminado un vinculo con una persona de la mejor manera que nunca había hecho con otra.
Slow Suicide.
21:20 | Author: Ellery Hackett
Mis padres siempre me han dicho que suicidarse es una solucion cobarde, pero nunca me han prohibido fumar. Aun no se dan cuenta de mi plan ... me estoy suicidando sin prisas.

En esta tonteria estuve pensando hoy, no tenia nada que hacer despues de pasar toda la noche despierto.
El desayuno en vísperas de navidad
10:07 | Author: Ellery Hackett
Hoy mi padre toco mi puerta para despertarme, yo desvelado por permanecer mucho tiempo delante la computadora simplemente me levante lento y tranquilo, pasado un minuto volvió a tocar, grito mi nombre, fuerte y agudo, en su tono se percibía una desesperación como si la casa estuviera en llamas y tuviéramos que salir inmediatamente.

-¡Omar!

-Ya voy, ya voy.

Al quitarme las cobijas de encima sentí el frío mañanero, un día un poco nublado y vientos helados son un deleite visual y sensorial para mi, mientras disfrutaba de la ligera brisa que entraba por la ventana tome mis típicas ropas negras del ropero -nunca pierdo tiempo en tiendas de ropa- y comencé a vestirme. Al terminar salí de mi habitación, encontrándome en el pasillo del segundo piso escuche las quejas de mi progenitor y mi madre le respondía con la misma intensidad. No tarde en enojarme por el escándalo -soy amante del silencio- y además tenia la seguridad de que el motivo de la discusión era una tontería, y asi fue.

Al acercarme mas a las escaleras capte con mayor claridad las palabras de mi padre, efectivamente, peleaba por el desayuno. Sin pensarlo baje rápidamente para poner fin a aquella idiotez, en cuanto me coloque a espaldas de mi madre pude escuchar su voz quebrada casi en llanto.

Logre contener mis lagrimas, un sentimiento de nostalgia me inundo y cambio por completo mi enojo al ver a mi madre dejar caer la primera gota. La pelea había llegado a su fin con mi llegada, pero tenia que hablar con mis papas para que todo siguiera su curso monótono y aburrido, era necesario para no romper el equilibrio de una "familia".

Si este fue el desayuno de sentimentalismo de hoy, no quiero pensar en que sucederá en la cena de mañana.
Las amigas de la vida galante.
13:18 | Author: Ellery Hackett
A mi corta edad y por mi manera de actuar, muchos pensaran que mis amigos son simplemente las personas que han aclamado que son considerados como un cero a la izquierda, los "don nadie" que ni sus propias madres notarian si llegan a faltar o morir al día siguiente, otros pensaran que me uno a los típicos "mangueras" veinteañeros cada fin de semana para escuchar narcocorridos, unos mas que soy parte de una banda de "rockers" donde el único fin es crear un desmadre sin sentido alguno y tomar la vida sin preocupaciones.

En ciertos momentos soy parte de cada una de esas clasificaciones -y me da tanta flojera que me pregunten “¿de que moda eres?” Que prefiero decir que soy una combinación de todas, pues si digo “de ninguna” solamente consigo alargar mas el tema, pues insisten en que les responda lo que quieren escuchar-, pero en mis tiempos de ocio y soledad no hay nada mejor que disfrutar de una cerveza fría y un cigarrillo mientras me relajo sobre un sillón de tantos que hay adentro de un bar de bailarinas exóticas.

–Hijo, ¿que haces aquí?

–Nada, solo doy una vuelta, ¿que haces tú aquí? –le pregunte de igual manera a mi padre cuando me tomo por sorpresa afuera del conocido Hong Kong de la zona norte.

En aquella ocasión platicaba con una amiga que trabaja en el bar, ella fue adentro para cubrirse del frío con una bata mientras yo me encontraba afuera fumando y esperando su regreso, pasados dos minutos sentí un toque en mi hombro, al voltear mi cabeza y ver a mi padre fue tan normal para mi que hasta pensé en invitarle una cerveza, pero sabia que entraría en su papel de ciudadano- padre ejemplar y rechazaría la oferta. Así que camine unas cuadras junto a el, no pidió explicaciones, simplemente me menciono que buscaba algunos discos de música -si como no, en la Coahuila- y capto cuando yo bajaba a la zona e inmediatamente estaciono su camioneta y fue tras de mi, obviamente era mentira, yo había bajado hacia mas de una hora al bar. Después de caminar un poco mas nos separamos y yo regrese al sitio, ya había recibido una llamada de mi querida amiga y con toda calma recorrí de nuevo el camino.

Mi padre -como muchos mas- tiene la idea de que toda mujer que trabaja de esta manera no es de fiar, no necesita amor, necesita ingresos y a uno o mas estupidos que se los proporcione.

Cuando salgo de mi hogar y me dirijo a la zona norte no cargo conmigo la idea de observar senos y genitales, -no es algo que no haya visto antes, sobre todo por mis frecuentes visitas a este bar- en realidad lo tomo como una distracción más donde hasta puedo conocer nuevas personas, si, he entablado amistad con algunas bailarinas, y no ha sido nada del otro mundo ni tampoco me ha costado dinero, es fácil pedir un vaso michelado y dos cervezas, así cuando alguna de ellas quiera platicar simplemente bebe de la cerveza que supuestamente es mía, cualquiera se sorprendería de enterarse que ellas también necesitan un tiempo para descansar y recobrar energías en este tipo de trabajo, y que mejor que una buena charla y un poco de alcohol para comenzar.

Entre ellas he logrado entablar una confianza grande de amistad, y hasta ahora jamás he pensado en ligarme sentimentalmente de mayor manera con alguna de estas bailarinas de muy buen ver -aunque la oportunidad se ha presentado-, moriría de celos nada mas ver que mi pareja se exhiba de la manera que ellas lo hacen, además todas ellas tienen hijos, mayores responsabilidades, una vida muy diferente que no puedo seguir, yo tengo que vivir lo propio.

Ellas se diferencian en nada en cuanto a las personas "normales", la mayoria tienen mucho mas sexo -bien por ellas-, asi que escribir sobre sus vidas seria algo absurdo. Pero el sexo vende, la sociedad mercadotecnizada siempre busca su dosis diaria de cremas anti-arrugas, RBD, videojuegos y orgasmos, seria bueno que me dedicara a escribir un libro sobre las experiencias que he tenido con varias de ellas, probablemente logre recaudar una buena suma para mi retiro.

Hasta ahora, no he sido tan tonto como para sacrificar mi economía y darle un poco mas de comodidades a alguna de ellas, que a decir verdad nunca me han solicitado algo mas allá de unos cuantos cigarrillos, y cuando se me da la gana un platillo de comida china.

Solo tengo que decir que durante todo este tiempo he visto cosas que dentro de “la vida galante” la mayoría piensan son inexistentes, el amor, confianza, sinceridad.

Un "descubrimiento" tan inútil que quienes lo contradicen morirían de un infarto si lo vivieran por si mismos.